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18/06/2022

Proponen renombrar tres calles en homenaje a víctimas del terrorismo de Estado

Un proyecto ingresado al Concejo Deliberante propone homenajear a “Coca” Maggi, Silvia Filler y Gregorio Nachman.

Proponen renombrar tres calles en homenaje a víctimas del terrorismo de Estado
(Foto: archivo / Marcelo Nuñez)

Un proyecto presentado esta semana en el Concejo Deliberante busca renombrar tres calles de Mar del Plata para que pasen a homenajear a tres víctimas del terrorismo de Estado y de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) de la década del ’70 en Mar del Plata como Silvia Filler, María del Carmen “Coca” Maggi y Gregorio Nachman.

El proyecto ingresado por la Asamblea por una Sociedad sin Fascismo apunta a que la “Diagonal Alberdi Norte” del centro, la calle “Martínez Zuviría” de zona norte y la “Hugo Wast” del barrio Alfar, respectivamente, cambien sus nombres para brindar homenaje a la estudiante de arquitectura y la decana asesinadas por la CNU y el teatrista desaparecido durante la última dictadura cívico-militar.

La propuesta persigue dos objetivos. Por un lado, reivindicar a las víctimas del terrorismo de Estado desplegado por el Estado y grupos parapoliciales de la derecha peronista como la Concentración Nacional Universitaria (CNU), por tratarse además de “personas comprometidas” con el cambio social.

Por otro lado, y mientras la Diagonal Alberdi Sur seguirá rindiendo homenaje al expolítico, terminar con la reivindicación a Gustavo Adolfo Zuviría en las otras dos calles (una que lleva su nombre y otra que lleva su pseudónimo, Hugo Wast), a quien identifican como un “abanderado del fascismo clerical argentino”.

Zuviría, según describen, fue un protagonista del ámbito cultural y político de la denominada “Década infame”, signada desde el golpe de 1930 por la restauración política y fraudulenta del conservadurismo a nivel nacional, en paralelo a la expansión del ideario fascista europeo al que, afirman, adhería.

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Zuviría, nacido a fines del siglo XIX en Córdoba, fue docente, escritor y político de fuerte impronta católica y conservadora. Incluso llegó a ocupar una banca de diputado nacional en 1916. Terminado su mandato se fue a vivir a España y volvió una vez consumado el golpe de 1930, y el gobierno de facto de José Félix Uriburu lo designó como director de la Biblioteca Nacional. “Desde allí propagó su antisemitismo“, manifestaron.

Entre sus argumentos para quitarlo de las calles, citaron una declaración de repudio realizada en 2002 por parte del Concejo Deliberante de La Plata a la exhibición de una novela de Wast en la Cuarta Muestra del Libro Católico. La declaración, aprobada por “unanimidad”, considera la obra “una afrenta al sistema democrático y al respeto de la dignidad humana” ya que, directamente desde su prólogo, ataca directamente a la población judía.

“Su labor como escritor de ninguna manera justifica un homenaje, ya que su pluma y sus acciones estuvieron siempre al servicio de la intolerancia, el odio, la discriminación, el segregacionismo y el fanatismo”, aclararon.

En esa misma línea, en 2010 el salón de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional que se llamaba desde la presidencia de Carlos Menem como “Martínez Zuviría”, pasó a llamarse Ezequiel Martínez Estrada ante las denuncias de antisemitismo del autor. Lo mismo sucedió en los nombres de otras calles e institutos que rendían homenaje al escritor y que con el paso de los años fue quitado de las denominaciones.

“Paulatinamente se han ido eliminando las evocaciones del fascismo dentro de la cosa pública. El reemplazo de símbolos que representan el autoritarismo por otros que ayudan a mantener viva la memoria histórica para continuar la lucha por la igualdad, es un ejercicio que como pueblo nos hace mejores“, consideraron.

SILVIA FILLER

El 6 de diciembre se cumplieron 50 años del asesinato de la estudiante de arquitectura Silvia Ana Filler, de 18 años, mientras participaba en 1971 de una asamblea del centro de estudiantes contra la expulsión de dos alumnos. La asamblea se realizaba en el aula magna del edificio que hoy ocupa el Rectorado de la Universidad Nacional de Mar del Plata. La actividad fue disuelta a tiros por parte de una patota de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) de unas 16 personas.

Como parte de la balacera, Filler fue asesinada de un disparo en la cabeza y quienes participaron de su homicidio -Héctor Corres y Juan Carlos Gómez, los autores materiales- fueron detenidos pero no llegaron a ser juzgados y fueron beneficiados por la amnistía dispuesta en el gobierno de Héctor Cámpora en 1973.

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No obstante, otros hechos de la CNU sí pudieron ser juzgados, aunque recién en 2016 como delitos de lesa humanidad, como por ejemplo “la noche del 5×1” de marzo de 1975, cuando integrantes de la CNU asesinaron a cinco personas en venganza por el homicidio del líder de la agrupación, Ernesto Piantoni, y por lo cual fueron condenados a prisión perpetua el ex fiscal federal Gustavo Demarchi, Mario Durquet y Fernando Otero, entre otras condenas.

Luego, en diciembre de 2020, en otro tramo de debate oral y público por el accionar de la CNU, fueron condenados Eduardo Ullúa (perpetua) y Corres (cinco años), que además habían sido parte del crimen de Silvia.

El asesinato de Silvia Filler, además de un símbolo del accionar desplegado por grupos parapoliciales del Estado y la derecha peronista en la primera mitad de la década del ’70, también se lo considera uno de los acontecimientos que decantó en el “Marplatazo” del 14 de junio de 1972, una jornada de paro activo y enfrentamientos entre militantes, trabajadores y estudiantes y fuerzas de seguridad del gobierno de facto.

GREGORIO NACHMAN

gREGORIO nACHMAN

Gregorio Nachman fue un teatrista, militante de la cultura, director de Teatro e integrante de la Comedia Marplatense detenido el 19 de junio de 1976 y desaparecido junto a Luis Conti, en el contexto de la última dictadura cívico militar. Ese día, en su homenaje, actualmente se celebra el Día del Teatro Marplatense.

Según el relato de sus hijos en el marco del juicio que juzgó a los responsables de sus desaparición como parte de los hechos sucedidos en la Subzona 15, una patota de civiles irrumpió ese día en su casa en búsqueda del Gregorio, a quien finalmente encontraron y secuestraron de un local de Colón al 4200. 

Tanto Nachman como Conti fueron parte de las 133 víctimas que siguen desaparecidas y cuyos casos se juzgaron en los juicios por los delitos cometidos dentro de la Subzona 15 y en “La Cueva”. Además, hubo testimonios que lo ubicaron en el centro clandestino de detención “Pozo de Banfield”.

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MARÍA DEL CARMEN MAGGI

María Del Carmen “Coca” Maggi fue una de las víctimas de la CNU, el mismo grupo parapolicial de la derecha peronista que protagonizó el asesinato de Filler, los de Daniel Gasparri y Jorge Stoppani y el “5×1”, una serie de asesinatos llevados adelante el 21 de marzo de 1975.

Maggi era decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica, una de las dos que existían en aquel entonces. Entre la noche del 9 de mayo y septiembre de 1975, la llevaron a un descampado en la zona del camino viejo a Miramar donde le provocaron lesiones en la cabeza y le ocasionaron la muerte por traumatismo de cráneo. Allí enterraron su cuerpo, pero al tiempo, para asegurar su impunidad, la sacaron y la trasladaron hasta un paraje ubicado en Mar Chiquita y sus restos quedaron allí enterrados hasta el 23 de marzo de 1976, cuando fueron hallados.

Los hechos fueron perpetrados por la CNU, a cuyos integrantes condenaron en dos juicios.

Otros crímenes atribuidos a la CNU -como el del psicólogo y exdocente de la Facultad de Humanidades de la Universidad Provincial, Héctor Sanmartino–nunca llegaron todavía a ser juzgados y siguen en investigación para determinar autorías y responsabilidades.

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